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Si nuestra intención es pasar la noche en puerto, debemos llamar por radio al Club Náutico elegido, con suficiente antelación para solicitar un punto de amarre. Siempre es mejor observar esta pequeña norma, por dos razones : primero, porque de no hacerlo, nos exponemos a navegar varias millas superfluas, pues es factible que el Club Náutico no disponga de amarres libres y, segundo, porque de haber amarres libres, facilitaremos la labor y organización al personal del Náutico. Esta norma de cortesía se convierte en norma de obligado cumplimiento en “ temporadas altas”, especialmente en verano, en que diariamente numerosas embarcaciones suplican por un amarre, dada la desproporción existente entre los puntos de amarre libres en relación con el número de embarcaciones que los requieren. En este último caso, y ante la respuesta del Náutico o Marina que nos deniega el amarre, no debemos enfadarnos, sino agradecer amablemente la atención prestada, solicitar nuestra inclusión en la lista de espera e intentarlo de nuevo al día siguiente.
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